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jueves, 1 de diciembre de 2016

Gozo: El placer en miniatura

El potencial turístico de Malta es tan grande que sería imposible darle cabida en un artículo. Por eso vamos a centrarnos en un destino que sólo con el nombre nos produce una placentera sensación: Gozo.

Bueno en realizad es el nombre en castellano, su nombre oficial es Għawdex. Y sí, la letra h lleva una especie de sombrero, porque el idioma oficial de Malta es el maltés, el único idioma semítico (familiares del árabe o hebreo entre otros) que se escribe con alfabeto latino. Este dato nos da idea de la mezcla cultural que nos espera en este pequeño archipiélago mediterráneo.


Espectacular iglesia para un humilde pueblo, Xewkija
Pero volviendo a Gozo, estoy seguro que lo primero que vais a visitar es Mġarr. Es el puerto del ferry, el único transporte que une Gozo con la isla de Malta. Carece de encanto alguno, salvo la vista sobre la iglesia de Ghajnsielem. Pero deberíamos encaminarnos directamente hacia la capital de la isla: Victoria.

Los cerca de 7.000 habitantes de esta localidad (también conocida como Rabat) están a la sombra de la sensacional ciudadela, de origen aragonés. Atravesando la muralla nos encontraremos con la catedral de la Asunción, sobria por fuera y soberbia por dentro, como todas las de Malta. Destacan los mármoles coloridos, inclusive en las tumbas de los caballeros que yacen bajo nuestros pies. Las callejuelas adyacentes se pueden contar con los dedos de una mano, pero poseen ese encanto de las cosas pequeñas. Lamentablemente ha estado abandonada mucho tiempo, pero gracias a un proyecto de reconstrucción de la UE, podemos recorrer la muralla y contemplar las tremendas vistas de toda la isla.

El uso de los templos de Ġgantija no está claro todavía
Pese a la monumentalidad de la diminuta capital, hay otros dos destinos que hacen que merezca la pena el pasaje desde Malta. El primero, los templos megalíticos de Ġgantija. Su nombre quizá no os suene, pero constituyen una de las construcciones levantada por el hombre más antiguas del mundo que se conoce, por delante de otros más famosos como las pirámides de Egipto o Stonehenge. Pese a lo importante del lugar, la visita no es espectacular, más allá de la extraña sensación que nos deja contemplar como humanos de hace 5.000 años grababan extraños símbolos en las piedras.

El otro destino imprescindible es el Azure Window. Mucho más prosaico en lo cultural, es la obra maestra de la isla. Una caprichosa formación del acantilado que genera la sensación de estar mirando por una ventana al mar. Además en las inmediaciones se encuentra el mar interior de Dwejra, conectado al mar por una misteriosa cueva por donde se cuelan pequeñas barcas camino al Mediterráneo. Una fisura parece amenazar la preciosa estampa, por lo que no debes perder el tiempo o tendrás que conformarte viéndolo en Juego deTronos o El Conde de Montecristo.

Las olas construyeron el Azure Window, y pueden ser su ruina
Para completar la visita podríamos merodear por cualquiera de las torres de vigía de origen caballero, la cueva donde aparentemente habitaba Calipso (la sirena que atrajo a la tripulación de Ulises en la homérica Ilíada) o la bonita playa de Ramla. Sin embargo el principal atractivo de Gozo es el turismo sosegado que nos ofrece, con una gastronomía mediterránea y local, con un clima y un paisaje tan mágicos que nos invita a quedarnos contemplando el horizonte eternamente.

El sistema radial de autobuses conecta Victoria con cualquier punto de la isla, incluido el ferry que nos traerá desde Malta. Las carreteras son estrechas y están pésimamente señalizadas, pero con un tráfico escaso. El alojamiento ofrece resorts y apartamentos para el amante del sol, pero también hoteles con encanto. Los precios suben en verano, pero por unos 60€ podemos encontrar alojamientos adorables. Como la propia isla de Gozo. Una miniatura enorme.




lunes, 4 de noviembre de 2013

Amorgos, el aroma original del Mediterráneo.


Una de las más de 300 capillas ortodoxas de Amorgos.
Es difícil no quedarse absorto ante un paisaje mediterráneo de montes que se precipitan hacia las aguas cristalinas en calma. Sin duda constituye una de las estampas más asociadas al turismo. Sin embargo los excesos (que desgraciadamente conocemos bastante bien en España) hacen cada vez más difícil que la mano del ser humano no sea la verdadera protagonista.

Uno de los lugares donde esa relación entre hombre y naturaleza se hace más patente son las islas griegas del Egeo. Es cierto que hay algunas totalmente masificadas (Mikonos o Santorini), pero para eso Grecia tiene más de cien islas habitadas.

Una tranquila plaza en Chora.
El nombre de Amorgos no les dirá nada. Es más, a Homero le incordiaba su “desnudez”, y a romanos y bizantinos les venía muy bien para sus exilios políticos. Y precisamente su pasado aislado ha permitido conservar la originalidad de la que hace gala hoy en día. Todo lo que esperamos encontrar en una isla helena lo tenemos aquí: Sus casas blancas irradiando luz, sus pequeñas capillas mirando al mar (cuanta con más de trescientas), sus calas y sus terrazas donde ver ponerse el sol degustando las exquisiteces de la cocina griega. Pero cuenta con la ventaja de que allí nada es impostado ni masificado, y los precios se ajustan a la realidad, es posible encontrar apartamentos y hoteles por menos de 30€ la noche en habitación doble.

Pero Amorgos aún alberga un tesoro más. El increíble monasterio de Panagia Hozoviotissa, que se aferra a un acantilado a trescientos metros sobre el mar. Una joya de la arquitectura que casi tiene mil años, y que en su punto más estrecho apenas mide un metro y medio. Además se encuentra a un paseo de media hora de Chora, la capital. La isla también es famosa por ser el lugar elegido por Luc Besson para rodar El gran azul.

El monasterio de Panagia Hozioviotissa es una maravilla
arquitectónica con casi diez siglos
Existe una pega para disfrutar de esta parte de las Cicladas: Cómo llegar hasta allí, porque sólo se puede hacer por barco. Existe una conexión con las cercanas Santorini y Naxos, que disponen de aeropuerto. Aunque la opción más verosímil es acceder desde el puerto de El Pireo, en Atenas. Atención, porque el trayecto dura 7 horas, y llega a las 2 de la mañana a Katapola (el principal puerto de la isla). La vuelta sale a las 6 de la mañana del puerto de Amorgos. La solución está en los taxis, acostumbrados a estos horarios. Para movernos por la isla existe un servicio local de autobús, un servicio de alquiler de coches y de bicicletas. También hay un barco que navega entre Katapola y el puerto de Aegiali, otra localidad con encanto. Y para los amantes del senderismo, decenas de kilómetros de maravillosas vistas sobre el Egeo.
Los tres azules que jalonan las islas griegas: el mar, el cielo y las cúpulas.